Mereció más

En una noche dónde la fortuna fe esquiva en todos los aspectos Gimnasia cayó 1 a 0 frente a Atlético Tucumán y se despidió de su sueño de jugar la final del torneo. Así y todo, pese a que ganara, los triunfos de Talleres y Banfield se lo impedirían de todos modos. Un cierre sin reproches para un grupo que dejó el alma en cada partido.

No fue el final esperado, la ilusión brotaba a flor de piel y más después de lo que fue el cierre agónico triunfal en el Nuevo Gasómetro. Pero se dio la lógica y Banfield – quién más puntos obtuvo- se metió en la final de la Copa Diego Maradona. El Lobo, por su parte, chocó con un invencible Christian Luchetti que ahogó su grito de gol en diversas oportunidades.

De arranque Gimnasia ahogó a Atlético Tucumán. En 10 minutos de juego los dirigidos por Martini y Messera habían tenido tres chances manifestas de gol a raíz de desbordes. De Weigandt y Alemán por el sector derecho, de García por el izquierdo y en el pies de Ramírez estuvo la apertura del marcador. La mala suerte, por momentos falta de puntería y la figura de Luchetti que privó en los últimos minutos a Alemán, luego a Ayala y por último a Weigandt de abrir el marcador fue la causa de que el primer tiempo terminase igualado 0 a 0.

Ya en el complemento, quizá a sabiendas de que Talleres ganaba en Santa Fe, y Banfield en el Sola, todo se hizo cuesta arriba. El equipo se volvió impreciso e incapaz de generar los desbordes y los pases en profundidad que había mostrado en la primera parte. Los cambios le dieron a Atlético frescura y mayor solidez defensiva. a Weigandt y Melluso se les dificultaba complementarse con Alemán y García, por ende Ramírez y Contín se sintieron aislados arriba. A los 18 llegó el tanto de Ortiz, con falta previa a Alemán no sancionada por Patricio Lostau y allí el equipo se vio obligado a reaccionar.

Los ingresos de Miranda, Pérez García y Barrios obligaron a los tucumanos a cuidar el resultado. Un gol mal anulado a Eric Ramírez, que hubiese significado la igualdad, ponía aún más en tela de juicio la labor de la terna arbitral. Luchetti en el cierre volvía a erguirse como figura, Gimnasia jugaba mal. Pero llegaba. Y en el cierre era Barrios con tres remates y Ayala, luego de una jugada monumental, quienes se quedaban con las ganas del grito.

Fue final y fue derrota. El Lobo cayó y se despidió del difícil sueño de jugar la final. Más allá de que no dependió de sí mismo dados los triunfos de Banfield y Talleres, motivos por los que no iba a alcanzar a viajar a San Juan pese a que ganara en el Zerillo.

Se bajó el telón y no hubo reproches para un equipo que dejó la vida en cada partido. Qué jugó una copa muy buena. Ganó 4 partidos, empató 4 y perdió 3. Números a los que previo al ciclo Maradona, se había desacostumbrado. Del infierno a la ilusión, de calcular en que fecha descendería a soñar con ganar una copa nacional. Eso logró Diego Maradona dandole fútbol, jerarquía e identidad a un equipo y fue potenciado por Leandro Martini y Mariano Messera a mucha honra.

Quedará en los dirigentes dejar los edos de lado, unirse y permitir que este honorable cierre de 2020/21 sea un inicio y no un grato recuerdo.