El futuro ya llegó

Más allá de los conocidos imponderables, entre contagios, lesiones y suspensiones, es para destacar la presencia de 13 de los 20 de la lista de convocados: son del semillero. Además, la categoría 2000 pisa cada vez más fuerte. 

Algo que ya venía sucediendo en el ciclo Maradona y en continuidad con Méndez, se acentúa aún más con Martini y Messera, la dupla técnica de reserva que ante la duda, poco duda: el semillero.

Es cierto que los contagios de COVID-19 y las lesiones han jugado una mala pasada y no dejaron mayores opciones, pero desde sus decisiones técnicas y tácticas durante todos y cada uno de los partidos, se vislumbró que para la dupla los juveniles tienen un rol sumamente importante.

Ante los casos de público conocimiento, hoy los chicos toman la «posta». De los veinte convocados, trece son producto del semillero tripero. Seis de ellos serán titulares: Palazzo, Guiffrey, Melluso, Miranda, Ramírez y Contín.

En ese orden, además cabe destacar el posicionamiento de una categoría en específica, «la 2000». Los pibes del comienzo del siglo pisan muy fuerte, al punto que todos los que hoy están con primera división han llegado a debutar en reserva sumamente jóvenes e incluso en la élite.

Dos ya fueron mencionados; tales son los casos de Bruno Palazzo y Matías Miranda, quienes hoy irán desde el inicio. También figuran en la nómina Bautista Barros Schelotto y Rodrigo Gallo, lateral derecho e izquierdo respectivamente. Aún no se estrenaron en primera, pero son la gran proyección en los andariveles y hay mucha confianza en ellos. Claro está, a estos apellidos también hay que sumar el del delantero Seba Cocimano, quien ya tiene varios minutos en el lomo y hasta un gol convertido.

Mientras tanto, también asoman otros tantos aún más jóvenes, como Ivo Mammini o Ignacio Miramon, ambos 2003, y la esperanza del buen regreso para Lautaro Chávez (2001), quien pasa por el tramo final de su puesta a punto tras sufrir la rotura ligamentaria.

Hay pibes. Es tiempo. El momento condiciona pero también clarifica. Y es una gran ocasión para lanzarlos al terreno de juego en un momento donde las llamas parecen haber cesado.