Hasta siempre Cacho

A la edad de 93 años falleció Héctor Atilio Delmar en la ciudad de La Plata. Fue cinco veces Presidente de Gimnasia, exitoso empresario, que supo hacerse de abajo. Platense, amigo de Favaloro y de todos. El Lobo y la ciudad de La Plata lo despiden con profundo pesar. 

Poco se puede decir de Héctor Atilio Delmar que no se sepa, pero nunca está de más recordar su vida y obra. Quien sin lugar a dudas pasa a la inmortalidad como el primer mandatario más destacado de la historia contemporanea del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, es también un hombre que deja un legado de vida digno a reconocer.

Su historia en Gimnasia comienza en el año 1983, con su primera presidencia. Agarrando las riendas de un club que atravesaba sus peores años, tras cinco temporadas en el ascenso. Asumió sin experiencia como directivo, si como empresario, con su amigo el Dr. René Favaloro como jurado de honor y logró el ascenso en 1984.

Fue el Presidente del centenario del Club. Cómo hito de aquella celebración se destaca que recibió a Havelange (Presidente denla FIFA) en la ciudad de La Plata y se comprometió a lograr un camino de éxitos. Que posteriormente cumplió, no solo con un título sino también con la década dorada de la historia futbolística albiazul.

Fue en su tercer mandato que logra su hito como dirigente. En enero de 1994 Gimnasia se consagra campeón de la Copa Centenario tras vencer a River por 3 a 1 en el Bosque. Es el mismo Cacho, quien junto a Julio Grondona (su amigo y Presidente de AFA) levanta la copa ante la algarabía de un Estadio Juan Carmelo Zerillo repleto.

Sus mejores años, y los del club, llegarían a raíz de la contratación de Carlos Timoteo Griguol. Tan solo en una charla el viejo convencería a Delmar de su proyecto y con el correr de los partidos al hincha tripero. Se pelearon campeonatos, se jugaron copas internacionales y se vendieron jugadores del semillero albiazul en fortunas a las grandes ligas europeas.

Su último mandato no fue el más feliz, lejos de hecho estuvo de serlo. Cumplió el anhelo de «devolver a casa» al hijo pródigo. Guillermo Barros Schelotto lo acompañó futbolísticamente y se retiró en Gimnasia. Así y todo, el peso de los años y la gloria de los 80′, 90′ poco pudieron hacer ante la debacle institucional con la que se encontró. Renunció y dejó a cargo del club a Daniel Onofri tras el descenso.

Pero la imagen final, data del 2019. De verlo emocionado con la voz partida hablando en el 25 aniversario de la obtención de la Copa Centenario. Quebrándose al recordar a Hugo Romeo Guerra y a su amigo René Favaloro en los jardines del Juan Carmelo Zerillo. Y votando. Sí, votando en Calle 4 con más de 92 años feliz. Por ejercer su derecho democrático como socio de Gimnasia.

Ese fue él. Ese fue Delmar. Amigo de todos. Un cacho enorme de la historia de Gimnasia y de la ciudad de La Plata.